Sexo y periodismo

El visionado parcial y casual de un telediario de Antena 3, con sus vídeos de Youtube sobre persecuciones policiales en Michigan o Kansas City Kansas, mientras degustaba un menú diario en un restaurante de carretera de la A4 me ha obligado a reflexionar de nuevo sobre el periodismo. Nuestro querido Manu J. Albert, que ha mudado su columna semanal a los jueves para escapar de sus miedos infantiles, retuiteó un enlace sobre la nueva estrategia de Forbes.com de pagar a sus colaboradores en función del tráfico que generan sus artículos en su página web. Es decir, una noticia/reportaje/análisis/ que sea consultada repetidamente, o que -oh diosa fortuna- se transmita de forma viral por el mundo de las tabletas, smartphones, etcétera, generaría más beneficios a su autor. Hasta el momento, que se sepa, cuando un periodista escribía en un periódico obtenía un sueldo por su trabajo, pero nunca la remuneración era mayor si el periódico se vendía bien. Tampoco, claro, se le reducía la nómina si el fracaso en las ventas era absoluto. Ahora, parece se abre la puerta a todo eso.
En estos tiempos de ocurrencias, todos jugamos a probar suerte, para reinventar este oficio. La solución, desde mi punto de vista, es mucho mas simple, y la pueden encontrar aquí, en este artículo publicado inicialmente en la revista francesa XXI y traducido para Fronterad que les ánimo a leer. Aviso, es un texto largo, si su tiempo libre es tan reducido que no pueden dedicarle el tiempo que merece, olvídense de todo y hagan algo por cambiar su vida.
Estos días he leído otra ocurrencia: un columnista, showman y publicista quiere subastar en eBay el espacio de su columna de opinión en El Periodico. Ese diario le paga a este señor para que escriba algo y él opta por rentabilizar ese encargo, potenciando su marca personal, subcontratando el servicio y anunciando que será el mejor postor quien pueda escribir sus ideas en él. Ahí hay dos opciones: que el medio haya dado el visto bueno a la operación, abriendo la puerta a que cualquier otro colaborador haga lo mismo, de forma pública o privada, y una segunda opción es que todo esto sea un experimento sobre el futuro del periodismo y que usted y yo no nos demos cuenta de que están haciendo Historia. Ah, sí, el dinero obtenido será -esta vez- destinado a un buen fin: la Plataforma de Afectados por las Hipotecas.
Y así discurre este juego del cambio de época, con mucha gente intentando inventar maquinitas, aplicaciones, nuevos soportes, etc para hacer rentable el periodismo. En fin, el periodismo -si es realmente periodismo- es sólo rentable si es independiente, libre, riguroso y creativo. Y cuando digo rentable no me refiero a la cuenta de explotación sino a su rentabilidad como instrumento de control al poder y garantía democrática. Lo de la rentabilidad económica dependerá de generar en el público una inquietud y convencerlos de que, por su bien, como ciudadanos, deben ser exigentes a la hora de consumir. Ardua labor.

PD. A los nuevos lectores de este blog les doy la bienvenida. A los lectores habituales les pido perdón por el engaño, porque les he mentido con el título. Sólo pretendía saber si incluyendo la palabra sexo se disparaban las visitas, a ver si así cordopolis me paga algo más. Porque no he hablado de sexo, o quizá sí.

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