Postales (2)

La estructura metálica mideequipajes de Ryanair es la guillotina del siglo XXI. No sólo te ejecuta públicamente sino que previamente jugará contigo a humillarte, haciéndote probar si tu maleta gordita encaja en sus cánones del buen, delgado y barato viajero. Para no arriesgarnos a ese episodio, decidimos no traer regalos de nuestro viaje de verano. Los sustituimos por postales que enviamos por correo (correo postal, sí). La respuesta llegó a casa unos días después, también en forma de postal pero con el valor añadido que imprimen los artistas a sus cosas. Miguel nos escribió en el reverso una poesía de Gloria Fuertes y eligió esta imagen de la plaza de las Tendillas. Fue él quien me contó dónde había conseguido esas postales y quien me llevó al Bulevar donde, cada domingo, se venden estos tesoros.

A veces, Córdoba parece Gotham. Y el Hotel Boston, impasible, simula seguir vivo mirando la ciudad. Si fuera un rico viajero me alojaría una temporada en el Boston, en una habitación con vistas a la plaza y me sentaría a escribir cerca de la ventana. Ficción, por supuesto, pues nada ampara y reconforta hoy como lo hace la ficción. Viviría con la elegancia de los que residen en los hoteles, también con su tristeza de soledad y ausencia de un sillón donde sentarse. Si me alojara largo tiempo en un hotel, éste tendría que tener un buen bar, animado pero sin televisión, con su piano, y también un salón inglés donde poder leer o conversar con otros huéspedes. Un bar de hotel, como los de las películas. Nunca he entrado en el Bostón pero dudo que lo tenga.

En esta postal es verano, o principios de otoño, como ahora. Lo he visto en la manga corta de quienes esperan el autobús bajo la chapa de las paradas, en los tirantes y la falda de una mujer que se apoya en un seiscientos blanco, frente al escaparate de calzados Rodríguez. Es verano, o principios de otoño y es tarde porque sólo se intuye la luz del sol perfilando, tras los edificios, la sierra de Córdoba, las insinuaciones de las antenas de televisión.

A veces Córdoba parece Gotham, y uno piensa que un superhéroe va a descolgarse por el neón de Iberia Radio TV Frío del edificio de la Estrella que, ya desde entonces, permanecía cerrado, perdiéndose la marcha de la ciudad. Me sorprende que los edificios de la plaza más importante de Córdoba sigan muertos, casi todos.

A veces Córdoba parece Gotham, donde incluso los buenos visten de negro, y olvidamos abrir las ventanas y dejar que el sol lo inunde todo, sacándonos de la oscuridad. La Córdoba de esta postal podría ser la metáfora del coche que da vueltas al caballo buscando si escapar porCruz Conde, Gondomar, Málaga o Claudio Marcelo.  Un coche que deja un haz de luz espectacular, fuego de artificio a modo de bucle. Una ciudad de ventanas apagadas y persianas bajadas, como la de esta postal, que se prepara para sacudirse el verano y enfrentarse al otoño, al que odio más que el invierno, por la desvergüenza e hipocresía de venderse amable, con tonos cálidos, cuando no es más que una farsa que esconde el futuro. Cuando nos falle la ficción no sabremos donde acudir y será el momento de urgar en los cajones, donde buscar nuevas postales.

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