Material de derribo

Marina Subirats: “Conformamos nuestro discurso con material de derribo”

Han sido muchas las veces que he tomado prestadas afirmaciones que había escuchado a amigos o conocidos. Afirmaciones que ellos mismos oyeron a otros y que otros usarán en un futuro para inspirar a alguien más. Eso a veces me genera pudor, vergüenza de ladrón de argumentos, insatisfacción por la ausencia de un discurso propio. La propiedad, en eso de las ideas, es ficticia, o al menos volátil. Llega un momento en el que la memoria falla y confunde la autoría de una frase que probablemente no tenga más dueño que la casualidad. El pasado lunes escuché varias ideas que conformarán mi discurso. Ya saben, material de derribo reutilizable para construir nuevas perspectivas.

La Biblioteca Central, que no está en el centro sino en Lepanto, acogió una nueva sesión de Conversaciones en la Central, un ciclo donde se reflexiona sobre asuntos diversos del presente. Así que si usted es aficionado a tragarse vídeos de TEDx ha de saber que en Córdoba puede acceder a charlas de igual o mayor nivel, a las que podrá acudir, relacionarse con otros humanos y apoyar, con su presencia, la continuidad de dicho ciclo. Lo digo porque, a pesar de que el pasado lunes la sala estaba llena y que por allí andaba nuestro querido Concejal de Cultura -que es ser activo en eso de la reflexión,la capacidad crítica y la libertad- tengo claro que como a determinados mandatarios les de por asomarse por estas sesiones que agitan las conciencias, nos quedamos sin conversaciones y veremos a ver si no nos quedamos también sin biblioteca, que al ritmo que vamos…

Bajo el título ‘La sociedad de la ignorancia’, se preguntaban los presentes si el exceso de información y conocimiento estaba desembocando en una sociedad, al final, más ignorante. Sería imposible contar aquí lo que se dijo, ni siquiera resumirlo. Para ello tienen este enlace donde encontrar la grabación, espero que en poco tiempo. “Necesitamos calmarnos”, dijo Marina Subirats, y a mi me dio paz ese comentario. Porque uno ha sentido a veces el estrés de querer estar al día en todo, de aspirar a memorizar la actualidad, de tener respuesta para todo, opinión formada sobre cualquier hecho político y social.

La vida es un continuo acto de fe. Un acto de fe cuando oímos una noticia y no sabemos si creerla, cuando tomamos un medicamento que intuimos que nos hará bien, cuando elegimos un frigorífico por los consejos del vendedor. Hay que confiar en los demás, lo lamento pero no queda más remedio, no existe la opción de manejar todos los datos. Cálmense, utilicen la información para respirar, no para ahogarse, y desde la calma sigan construyendo su discurso, y no tengan miedo a corregirlo, ni a vociferar: “estaba equivocado”.

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